Son rapaces depredadoras grandes y rápidas. Sus fuertes y afiladas garras amarillas le permiten capturar otras aves, incluso en vuelo. Los halcones pueden ser difíciles de identificar debido a su vuelo veloz y su coloración de camuflaje. Las alas y la cola son de color gris azulado, mientras que el dorso y la cabeza son de un marrón más oscuro.
A veces, las mejillas pueden presentar una marca marrón oscuro en forma de lágrima. La barbilla y el cuello son blancos, y cada ojo está rodeado por un círculo amarillo. Barras marrón oscuro recorren su pecho blanco. Si las alas están abiertas, también se ven barras marrón oscuro a lo largo de ellas. Los halcones peregrinos miden aproximadamente 40 cm (1,5 pies) de altura y tienen una envergadura de un metro (3,5 pies).
Los halcones peregrinos se alimentan principalmente de otras aves. Consumen una variedad de especies: se han documentado alrededor de 450 especies norteamericanas como presas, y la cifra mundial podría alcanzar las 2000. Aves tan grandes como las grullas canadienses y tan pequeñas como los colibríes han sido devoradas por halcones. Sus presas típicas incluyen aves playeras, patos, zampullines, gaviotas, palomas y aves cantoras. Los halcones peregrinos también se alimentan de murciélagos y, ocasionalmente, roban presas, como peces y roedores, a otras aves rapaces.
Las aves rapaces son los depredadores del cielo. Ya sea descendiendo desde grandes alturas a velocidades fenomenales o desplazándose silenciosamente entre los árboles, estos animales únicos cautivan nuestra imaginación y despiertan nuestra admiración. Cada especie está especialmente adaptada a la caza en su nicho ecológico particular. Sus cuerpos y sentidos han evolucionado para ser aptos para un solo propósito: la depredación.